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Año 5 / Número 25
 
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LECHE
La leche: el gran alimento innecesario


Cada vez son más las voces que se levantan en contra del consumo de leche de vaca por parte del ser humano, y cada vez resultan más concluyentes los estudios que relacionan la ingesta de productos lácteos con múltiples enfermedades.
La leche y los lácteos constituyen una parte importante de la dieta occidental, desde los medios de comunicación y desde la propia clase médica se nos bombardea continuamente con la necesidad del consumo de lácteos y nos los recomiendan como una de las soluciones al cada vez más frecuente problema de la osteoporosis. Mientras tanto, las empresas de lácteos se llenan los bolsillos y  aumentan su producción para atender las falsas demandas que ellos mismos crean.

Con este artículo, se pretende dar a conocer el otro lado que siempre tienen todas las cosas, ese lado que generalmente se trata de ocultar porque va en contra de los intereses económicos de las grandes empresas, medios de comunicación y del propio gobierno.

Se pretende aclarar por qué la leche de vaca natural no es un alimento necesario para el ser humano y cómo, la leche procesada por la industria alimenticia es un verdadero cóctel de tóxicos que más valdría evitar, si de verdad nos interesa nuestra salud y la de nuestros hijos.

El ser humano es el único animal del planeta que bebe leche después del destete, y que, por añadidura, bebe leche extraída de otro animal.
Los chimpancés y gorilas, genéticamente parecidos al ser humano (idénticos en un 95%), toman el calcio de las hojas verdes, al igual que los elefantes, jirafas, vacas...

La Leche Materna

La leche materna es el único alimento que el lactante recibe en el comienzo de su vida; es por tanto,  un  alimento  completo,  capaz  de  nutrir  y  hacer  crecer  rápidamente  a  los  bebés.  Es tranquilizadora para el ánimo y portadora del calor vital que permitirá al niño desarrollar su capacidad de amor y cariño. A esto se debe que la leche, en general, se asocie con la buena nutrición y con la felicidad, tranquilidad y candor de la infancia. Hoy en día, rara es la madre que da el pecho a su hijo hasta los 6 meses o más. Así, vemos como cada día se forman más y más niños con leches artificiales que construyen este mundo artificial en el que vivimos desprovisto de valores morales y de amor.

Es conocido lo mal que se llevan los niños con las verduras. Muchas madres se quejan de que sus hijos no comen verduras, suelen ser niños que habitualmente consumen leche y demás derivados lácteos. Estos niños, son los que más infecciones contraen, los que más cansados se encuentran y los que más mucosidades padecen.
En cambio, los niños que no toman leche, curiosamente son asiduos consumidores de verduras y prácticamente nunca padecen este tipo de patologías. 

Los bebés alimentados con leche materna, desarrollan sus estructuras óseas mejor que los que lo son alimentados a base de biberones elaborados con preparados de leche de vaca, a pesar de la mayor riqueza en calcio de estos últimos. La clave parece estar en la relación calcio/fósforo, ya que en la leche humana hay el doble de cantidad de calcio que de fósforo (relación 2,35:1) y esto favorece la absorción intestinal y la formación del hueso; mientras que en la de vaca la cantidad relativa de calcio/fósforo es de 1,27: 1 lo que hace que el calcio sea peor absorbido.

Según Alan Lucas, jefe de Nutrición Infantil de la Unidad Dunn de Nutrición del Consejo de Investigación Médica de Cambridge (Inglaterra), la leche materna contiene una sustancia desconocida que estimula el desarrollo mental.
Los niños amamantados tienen un coeficiente intelectual más elevado.

Varias investigaciones muestran que los lactantes que se alimentan con leche de vaca presentan con mayor frecuencia diabetes de tipo I (insulinodependiente).

El cólico del lactante

La dieta no está siempre implicada en el cólico de los lactantes, pero debe ser uno de los principales sospechosos. La primera culpable: la leche.
Si un lactante presenta cólicos, hay que sospechar inmediatamente de la leche. La idea de que esta afección pueda estar relacionada con la leche de vaca data de 1927, pero hasta los años 70 no ganó credibilidad la idea de que la leche era uno de los alimentos culpables. En la actualidad existen muchos estudios que acusan a la leche de vaca como responsable principal del cólico en los lactantes. Basta con suspender los biberones de leche de vaca para que, en muchos casos, el cólico desaparezca.
Por ejemplo, médicos suecos observaron una rápida recuperación de cuarenta y seis bebés hospitalizados por cólico cuando se les cambió la fórmula a base de leche de vaca por otra a base de leche de soja.
Investigadores de la Universidad de Edimburgo (Gran Bretaña) tuvieron un éxito casi idéntico en un estudio con diecinueve bebés con cólico.

También las madres que amamantan deben cuidarse de los efectos de la leche de vaca. La leche materna puede portar el peligro del cólico cuando la madre consume leche o sus derivados. Las sustancias de los productos lácteos culpables de producir el cólico pueden sobrevivir a la digestión, concentrarse a la leche materna y llegar directamente al organismo del bebé, causando tanto daño como si el bebé hubiese tomado la leche de vaca. La pediatra sueca Irene Jakobsson demostró, en un estudio sin antecedentes, que doce de diecinueve bebés alimentados  con leche materna se liberaron del cólico cuando sus madres suspendieron el consumo de leche de vaca.
En otro experimento, la doctora Jakobsson sometió a las madres de ochenta y cinco lactantes con cólico, a una dieta sin leche durante una semana aproximadamente. El cólico desapareció en cuarenta y ocho de los bebés (56%) y reapareció en treinta y cinco de ellos tan pronto como las madres reanudaron el consumo de leche. Un simple vaso de leche de vaca hace que la leche materna pase a la zona de riesgo de cólico, dice la doctora Jakobsson, del departamento de pediatría, Hospital General de Malmö (Suecia).

Según Anthony Kulcyzcki, inmunólogo y profesor asociado de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washinghton, la leche de vaca genera el cólico en el lactante debido a una proteína molesta: un anticuerpo bovino que pasa de la sangre de la vaca a la leche.
Los anticuerpos causantes del cólico permanecen en la leche materna y en los tejidos del lactante durante un periodo muy largo (una semana o más, en algunos casos) antes de ser eliminados. Esto les da tiempo suficiente para provocar dolor y sufrimiento. También significa que probablemente el alivio no será rápido. Por lo general, no basta con suspender el consumo de leche y esperar dos o tres días para ver si el cólico desaparece, aunque así sucede en algunos casos. En más de la mitad de los casos se necesita por lo menos una semana para ver los resultados en la dieta sin leche de vaca, dice Kulcyzcki.

Las diarreas en los lactantes

En los lactantes que padecen de diarrea hay que:
· Suspender la alimentación a base de leche de vaca, en el caso de los bebés alimentados con biberones a base de leche.
· Si el bebé toma el pecho, la madre deberá suspender el consumo de leche y sus derivados, porque a través de su leche puede trasmitir al bebé los agentes causantes de la diarrea.
 

En el próximo capítulo sobre la leche, trataremos los procesos a la que es sometida y sus efectos en el organismo humano, así como más problemas relacionados con su consumo.
Los lácteos tienen un alto contenido en antígenos que “agotan” el sistema inmune, haciéndonos más vulnerables a las infecciones y a enfermedades directamente relacionadas con nuestro sistema inmunológico.
 
En los alimentos y en las bacterias existen unas moléculas llamadas lectinas con propiedades aglutinantes, es decir, forman aglutinógenos, sustancias contra las que el sistema inmunitario responde. Según el doctor Peter D´Amo, cuando las lectinas atraviesan las paredes intestinales y llegan a la sangre reaccionan con ciertos componentes de la misma y producen aglutinaciones. Ciertos alimentos producen aglutinaciones solamente en un tipo de sangre, pero no reacciona con otros tipos. Por ejemplo, la leche tiene unas lectinas parecidas a las del grupo B sanguíneo, si una persona del grupo A bebe leche, su sistema comenzara inmediatamente el proceso de aglutinación  a fin de rechazarla.

Se han descrito muchos problemas relacionados con los lácteos. Entre ellos podemos citar:

· Problemas circulatorios
· Alergias
· Inmunodepresión
· Diabetes juvenil
· Enfermedades otorrinolaringológicas
· Asma
· Acumulación de mucosidades, especialmente en los órganos genitales femeninos y en el aparato auditivo.

Según el doctor francés Gauvin, las enfermedades de garganta, nariz y oídos se deben al elevado consumo de yogures y de leche y el jefe del hospital pediátrico Johns Hopkins, el Dr. Oski, asegura que muchos casos de asma y sinusitis mejoran o incluso desaparecen cuando se eliminan totalmente los lácteos de la dieta.

Otra complicación que resulta del consumo de la leche de vaca es la nefrosis, grupos de investigadores de diferentes universidades han identificado esta enfermedad en niños con edades de entre 10 y 14 años. Cuando la leche era eliminada de la dieta de estos niños, la perdida de proteínas en la orina cesaba y se recuperaban rápidamente. Se cree que es debido a la sobrecarga que recibe el riñón al intentar eliminar los complejos antígeno-anticuerpo de la caseína.

Las mujeres sufren más que los hombres los efectos constructores y bloqueadores de los productos lácteos, y los problemas y tardan más tiempo en curarse y desde el punto de vista natural podemos explicarlo debido a que lo normal es que la leche salga de la mujer y no sea al revés. Cuando se invierte el flujo, el sistema energético da marcha atrás y todo queda bloqueado.

El consumo de lácteos parece estar fuertemente ligado a diversos trastornos del sistema reproductor femenino, entre ellos, tumores y quistes ováricos, secreciones, infecciones vaginales e incluso infertilidad. 

En la actualidad se ha disparado el consumo de leche y los estudios estadísticos nos revelan para ellos un mayor índice de cánceres, osteoporosis y su relación en muchos problemas de salud actuales

Todas las personas con problemas de salud deberían disminuir o eliminar los lácteos de su dieta, especialmente aquellos que padezcan de alergias cutáneas o respiratorias así como todos los alimentos industriales que contengan caseína.

Las   caseínas  están  presentes  en  todos  los  lácteos  (leche, quesos, yogur...)  siendo  más problemáticas en los quesos industriales, por su mayor concentración. Los quesos de leche no manipulada por la industria, fermentados artesanalmente plantean menos problemas antigénicos.
Los quesos curados y fermentados, en realidad no son más que leche muy concentrada, por lo que al ingerir queso se puede multiplicar por ocho o diez los efectos negativos de la leche de vaca.

Pasteurización 

En el proceso de pasteurización se calienta la leche a 74ºC  durante  15  segundos,  seguido  de enfriamiento rápido a 4ºC, de esta manera se destruyen los microorganismos pero también vitaminas y enzimas necesarias para la digestión de su alto contenido proteico. Estos inconvenientes son mayores en las leches esterilizadas a altas temperaturas, la U.H.T. de larga duración (calentamiento durante 3 seg. a 150 ºC seguido de enfriamiento a 83 ºC y envasado).
La pasteurización hace las grasas más saturadas y la homogeneización facilita el paso a través de las paredes intestinales de las finísimas partículas de grasas sin previa digestión, lo que hace que se eleven los niveles de colesterol y de grasas saturadas.

Homogeneización

La leche se somete también al proceso denominado homogeneización para mejorar su textura. Se reduce el tamaño de los glóbulos de grasa al menos diez veces, y esto puede aumentar el riesgo de padecer ataques de corazón a los grandes consumidores de leche. La razón es que, con los pequeños glóbulos de grasa, la enzima bovina xantin-oxidasa puede pasar intacta las paredes intestinales, llegar a la sangre, y destruir un componente de las membranas celulares del tejido cardíaco. Pero no sólo está enzima, sino que muchas hormonas ven facilitado su paso directo al torrente sanguíneo por este proceso, según señala el doctor Oster.
Autor:    Francisco Fajardo, D.O. Director del Instituto Internacional de Osteopatía Avanzada, IIOA. Jefe de Estudios de CIDO, Centro de Investigación y Desarrollo Osteopático.| http://www.ekin-cido.es http://www.instituto-ioa.com
Año 3 / Número 11
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