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Año 6 / Número 31
 
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ASTROLOGÍA
La Astrología: ayer, hoy y siempre



El saber astrológico es tan antiguo que resulta difícil fijar su origen. Sin embargo, desde el principio de la humanidad, el cielo representaba un telón de fondo espectacular.
 El hombre primitivo le concedía al Sol, la Luna y las estrellas un papel  protagonista en el desarrollo diario de los acontecimientos:
El sol proporcionaba la claridad durante el día, calentaba los fríos inviernos, separaba las noches de los días.
La Luna ejercía una extraña influencia sobre las mareas, quienes alejaban o acercaban al mar en forma misteriosa y sus cosechas dependían de estos cuerpos celestes.

Por ello consideraban a estos cuerpos celestes como Dioses y consideraban que solo los más entendidos, a quienes llamaban sacerdotes, eran capaces de conocer sus designios.

En civilizaciones antiguas, como las caldeas, las mesopotámicas, las griegas, chinas, indias, mayas, aztecas, egipcias, babilónicas, ya se conocía la Astrología y era transmitida por tradición oral, es decir boca a oído, de maestro a alumno.

Por todo ésto, se puede afirmar que en un principio la Astrología estaba estrechamente ligada a la religión y que sólo los eruditos y sacerdotes  estaban en poder de esos conocimientos e interpretaban las correspondencias que unían al microcosmo terrestre con el macrocosmo estelar. Los adivinos astrólogos de esa época formaban una casta muy privilegiada y poderosa que preferían mantener sus conocimientos en secreto y que era reservado para las clases más favorecidas como lo eran los soberanos y los aristócratas.

Existen varias evidencias escritas que confirman que la Astrología se podría remontar a épocas anteriores al año 3.000 a. C. Podemos citar a la escritora Margarita Rutten y su obra: “La science de Chaldeens”, que hace referencia a la existencia de un documento sumerio escrito a mediados del tercer milenio a.C. y que expone pruebas de la influencia de los astros en la vida del hombre.

Como todos los conocimientos de la Antigüedad, la Astrología tuvo períodos de mucha fertilidad y otros de un estancamiento aparente. En este orden de ideas tenemos que Ramsés II (1.300-1.236 a.C.), fue quien señaló como puntos cardinales a los signos de Aires (Primavera), Cáncer (Verano), Libra (Otoño) y Capricornio (Invierno). Fue en el año 668 a.C. cuando se escribe el primer horóscopo que logra ser conservado.

La expansión de la Astrología comienza  por el pueblo heleno y posteriormente lo hace el pueblo romano, va adquiriendo cada vez más un carácter  profano y mágico, alejándose sensiblemente del conocimiento hermético y religioso.

En el año 280 a.C. cuando se presenta uno de los más importantes eventos en el desarrollo histórico de la Astrología ya que se funda en Cos, una de las primeras escuelas donde formal y sistemáticamente, se imparte el conocimiento astrológico.

Podemos decir que en sus inicios las predicciones astrológicas se referían principalmente a acontecimientos colectivos como guerras, catástrofes, inundaciones, sequías y otros fenómenos naturales. Posteriormente los astrólogos empezaron a preocuparse por el destino personal y así fue penetrando sutilmente en las distintas clases sociales.

Podemos afirmar que cuando la Astrología penetró en el mundo grecorromano se hizo más compleja y más precisa, tornándose más científica y alejándose de su carácter religioso, sin embargo el contenido erudito del saber astrológico se mantenía a pesar de su incursión en las creencias populares.

Llegamos  al nacimiento de Cristo, acontecimiento anunciado también  por magos astrólogos, sin embargo, a pesar de los adelantos que se produjeron en los inicios del Imperio Romano, se avecina un período de paralización,  tanto del saber astrológico, como del conocimientos en general; A pesar de  todo, se escribieron obras claves que marcaron las pautas de elaboración e interpretación de los horóscopos a nivel personal como son: el Astronomicon de Manilus(año 10 d.C.) y el Tetrabiblos de Ptolomeo(año 140 d.C.)

La penetración del conocimiento astrológico en occidente, se produce por España, a través  de una astrología culta islámica(perfeccionada por los árabes en los siglo VII y VIII), aunque no es hasta el siglo XII, cuando se impone en Europa principalmente en Francia.

A partir del siglo XV la Astrología se populariza cada vez más, por un lado entre las clases menos favorecidas  a través del pronóstico astrometereológico y de recetas mágicas y por otro, en forma más erudita dentro de la nobleza, para ser utilizada como una herramienta clave por los monarcas en sus decisiones para la solución de problemas de índole social, político y económico. Paralelamente a estas astrologías también se divulgaba una astrología filosófica impulsada por el Renacimiento Panteista.

A finales de la edad media y en el renacimiento se hacen importantes descubrimientos astronómicos, que lejos de opacar la Astrología, le dan más fuerza y sirven para complementarla, siendo practicada por astrónomos-astrológos, como Copérnico y Kepler.

En 1.666 se funda la Academia de las Ciencias en Francia y su Presidente-fundador Colbert, prohíbe a los astrónomos el uso de la Astrología y paralelamente el catolicismo emprende una campaña ofensiva en contra del conocimiento astrológico, conjugándose racionalismo e iglesia para dejar a la Astrología fuera del conocimiento culto y religioso y obligándola a refugiarse en el mundo subterráneo del ocultismo, donde se mezcla con la superchería, se llena de falsedades y se sumerge en siglos de oscurantismo.

Afortunadamente en el siglo XVIII, la Astrología es rescatada por miembros de sociedades secretas, como la masonería y el rosacrucismo, y la convierten en un conocimiento hermético y sólo para iniciados. Sigue su renacimiento a fines del siglo XIX con el romanticismo europeo y más tarde en el siglo XX se inicia una corriente de pensamiento gestada por un astrólogo llamado Choisnard, siendo su propósito fundamental orientar a la Astrología hacia una rama científica explicativa de la relación existente entre el hombre y el cosmos, apoyándose en las estadísticas y cálculo de probabilidades, la despoja del contenido esotérico y establece las bases para que la Astrología pueda tener un mayor alcance.

Continúa su auge por la cultura occidental y es investigada en Londres, Alemania, Francia, Estados Unidos e incluso España y por supuesto en las culturas orientales donde nunca ha perdido su vigencia y su utilidad.

A finales del siglo XX se fundan muchas Escuelas de Astrología con diferentes enfoques: Astrología Esotérica, Humanista, Racional y por supuesto la rama de la Astrología Psicológica que continúa su desarrollo en la actualidad, siendo promovida como una herramienta que promueve el desarrollo integral del hombre e irrumpe en las consultas psicoterapéuticas como un mecanismo de análisis de gran utilidad, en donde la Astrología y la Psicología se dan la mano para crear nuevos métodos que serán de gran utilidad tanto para el terapeuta como para el paciente en su afán de encontrar alivio a las diferentes crisis que se plantean en la sociedad. 

En artículos sucesivos iremos suministrando más información de esta moderna Astrología Psicológica que nada tiene que ver con la Horoscopia y que pretende rescatar la verdadera esencia a esta disciplina, brindando la posibilidad de aportar al ser humano un mayor conocimiento si mismo  y  enfrentar las crisis como una oportunidad que se tiene para crecer y cambiar.
Autor:    Isis Acuario (Nelly Veracierto). Presidente de la Asociación Astrológica Acuario de A Coruña
Año 1 / Número 2
Pág. 37
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·· La magia del parto
·· Longevidad y calidad de vida
·· Las anemias
·· Entre la mente y el corazón


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