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Año 6 / Número 31
 
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EL SECRETO ESTÁ EN LAS CENIZAS
Las sales de Shüssler



Las Sales de Schüssler son sales minerales que equilibran el metabolismo. Estimulan y regulan su capacidad autocurativa sin riesgos de efectos secundarios ni contraindicaciones de ningún tipo. Schüssler basó su terapia en estas doce sales minerales presentes en la sangre y en los tejidos. Y les dio el nombre de agentes funcionales por tratarse de sales que ejercen una influencia concreta sobre determinadas funciones orgánicas del cuerpo.

INTRODUCCIÓN

Uno de los mayores retos de la humanidad es el empeño por encontrar nuestro bienestar y mantener una larga y saludable vida.

La medicina natural ha existido desde siempre y en el siglo XVIII nace la terapia conocida como Homeopatía que significa "curar con lo mismo”, es decir curar a través de lo que causa la enfermedad.
El padre de esta rama de la medicina natural fue el médico alemán Hahnemann, (1755-1843), quién experimentó en sí mismo, bajo su premisa “similia similibus curentur” (lo similar puede curar lo similar) conocida como la “Ley de los Similares". Es el principio fundamental de la homeopatía, y consiste en realizar los tratamientos con sustancias totalmente naturales. Además,  Hahnemann fue uno de los descubridores de la utilidad de las sales inorgánicas para la recuperación de la salud.

Posteriormente, el patólogo alemán Rudolf Virchow (1831-1902), descubría la unidad de vida más pequeña del organismo, la célula, y el científico y fisiólogo holandés Jacob Moleschott (1822-1893), se basó en las sales minerales para investigar sobre el buen funcionamiento de los seres humanos y animales. Aseguraba que aquello que queda de la combustión de los tejidos muertos, es decir, las cenizas, dan forma a los nuevos tejidos vivos:
 “no hay hueso sin tierra de hueso, no hay cartílago sin sal de cartílago, no hay sangre sin hierro y no hay saliva sin cloruro de potasio”.

Bajo la influencia de estos médicos, el alemán Wilhelm Heinrich Schüssler (1821-1898) médico, cirujano y tocólogo, desarrolló sus métodos y la fabricación de las Sales.


LOS HALLAZGOS DE SCHÜSSLER 

El Dr. Schüssler siempre tuvo un gran interés en la Ley del Mínimo, del químico alemán Justus Liebig (1803-1873), la cuál establece que la pérdida de la salud se debe a la falta de ciertos minerales en las células. Según Schüssler, estas insuficiencias sólo se podía observar en las cenizas de los cuerpos. Analizó las cenizas de un gran número de personas que habían sido cremadas y averiguó que en los diferentes tejidos y órganos predominan distintas sales minerales. En el tejido muscular encontró básicamente fosfato de potasio y fosfato de magnesio, en las membranas mucosas cloruro potásico y en el tejido óseo fosfato cálcico.

Las investigaciones de Virchow resultaron de utilidad a Schüssler. Su idea consistía en utilizar las sales de un tejido como un remedio para enfermedades de ese mismo tejido. Al ser la célula la unidad más pequeña del organismo, debía llevar las sales a las células enfermas. Tras este planteamiento, debía resolver entonces cómo atravesar la membrana protectora de las células.

La respuesta la obtuvo en los principios homeopáticos: tendría que tratar la sal mediante múltiples diluciones de manera que la sustancia se distribuyera en partículas tan finas que lograran entrar en el interior de la célula. Según Schüssler “todo remedio debe diluirse en la medida que no perturbe las funciones de las células sanas, pero que puedan corregirse los trastornos funcionales existentes”.
 
Schüssler dio con otro importante hallazgo: si las sales se encontraban en forma de polvo, se diluían en agua y se tomaban a pequeños sorbos la mayor parte del producto se absorbía en la mucosa bucal antes de llegar al estómago, con lo que el ácido clorhídrico de éste no interfiere en el efecto de las sales curativas y de esta manera, se conseguía un efecto rápido.

Con la obtención de la dilución homeopática de las sales minerales quedaron descubiertas las 12 Sales de Schüssler. Son 12 importantes minerales que armonizan el metabolismo y asimismo estimulan y regulan su capacidad autocurativa sin riesgos de efectos secundarios ni contraindicaciones de ningún tipo. Es decir, basó su terapia en estas doce sales minerales presentes en la sangre y en los tejidos. Y les dio el nombre de agentes funcionales por tratarse de sales que ejercen una influencia concreta sobre determinadas funciones orgánicas del cuerpo.

Según los expertos, Schüssler consiguió un nuevo método de tratamiento que, partiendo de la homeopatía, reducía a 12 los más de 1000 remedios que ésta utiliza. A su método lo denominó “Terapia abreviada, basada en la histología y patología celular” que hizo público en 1876 y revolucionó el campo de la medicina. En un principio causó una gran impresión, pero pronto criticaron su trabajo hasta ridiculizarlo. No se dejó desanimar por el rechazo de sus compañeros. 

En los años posteriores prosiguió completando y mejorando su método, y le cambió el nombre por  “Bioquímica” y afirmaba que en el cuerpo humano se dan de forma natural determinadas reacciones (respiración, digestión...) que en su composición se encuentran 12 sales minerales, que aportamos además con la alimentación. Por ello, a partir de estas sales  pueden elaborarse remedios que normalizan las funciones alteradas del organismo y que estimulan su capacidad de recuperación.


EL MÉTODO SCHÜSSLER

 El Dr. Schüssler basándose en las leyes naturales de la Patología Celular, observó que suministrando las sales en forma muy diluida a sus pacientes, éstos se protegían preventivamente o se aliviaban con facilidad de sus alteraciones biológicas. Formalizó una guía terapéutica sencilla: emplear las 12 sales inorgánicas fundamentales para el funcionamiento adecuado de las células que constituyen el cuerpo humano.

Llegó a la conclusión de que "si los tejidos no reciben de la sangre la cantidad adecuada de cada una de las 12 sales bioquímicas estudiadas, se altera el movimiento molecular de las sales en los tejidos y se desequilibra el funcionamiento de las células y su metabolismo, lo que produce las enfermedades. Suelen ser muy numerosos y frecuentes y desaparecen cuando los tejidos reciben nuevamente las sales que requieren".

 Estas sales no se clasifican como medicamentos sino como alimentos, puesto que son integrantes del cuerpo humano. No son minerales en el sentido tradicional como se pueden encontrar en los alimentos o en los complementos dietéticos. Son preparados que se pueden obtener en su farmacia en forma de medicamentos homeopáticos. Las concentraciones son extremadamente bajas. No están contraindicadas una con otra, pues solo resuelven las deficiencias que el cuerpo pudiera tener de alguna sal.

Además, se pueden tomar las sales de forma preventiva, y solo se aprovecharán las que el cuerpo carezca. Con ellas se procura que cada una de las células aproveche los minerales que se encuentran en la sangre. Pueden estimular o restaurar las funciones corporales, e incluso corregir los trastornos funcionales del organismo.


LAS SALES DE SCHÜSSLER: USOS

1. Calcium fluoratum o Fluoruro de calcio. Es el remedio para los huesos. Se encuentra en las células de la epidermis, en los huesos, en el esmalte dental y en todas las fibras elásticas.

Usos: Las enfermedades que provienen de la relajación de las fibras elásticas, tales como la dilatación de los vasos sanguíneos arteriales y venosos, y las que son causadas por el desequilibrio de las moléculas del esmalte y de la superficie de los huesos, se corrigen con esta sal o alguno de sus análogos. Ejemplos: cicatrices problemáticas, fibromas, inflamación nudosa de la glándula mamaria, lumbago, reumatismo y varices.

2. Calcium phosphoricum o Fosfato de calcio. Es el tónico entre las Sales de Schüssler. Está contenida en todas las células del cuerpo, sobre todo en las óseas. Es indispensable para el crecimiento y nutrición del cuerpo. Se encuentran en el plasma sanguíneo, los glóbulos, la saliva, el jugo gástrico, los huesos, el tejido conectivo, los dientes, la leche, etc.  Promueve el desarrollo de los glóbulos rojos y así combate la anemia. Es muy eficaz en las enfermedades debilitantes, para fortalecer y levantar las fuerzas del paciente, especialmente cuando la orina está cargada do fosfatos y cuando el enfermo se desarrolla rápidamente.

Usos: cefalea, cólera infantil, dentición, diarrea, raquitismo, huesos pequeños y débiles, columna vertebral débil que se encorva con facilidad y estados tuberculínicos. 
 
3. Ferrum phosphoricum o Fluoruro de Hierro. Es el remedio contra la inflamación. El hierro se encuentra presente en la sangre y en las células musculares. También está en el pelo en el bazo y el tejido muscular, pero en menor cantidad. Tiene la propiedad de atraer el oxígeno, lo que hace de él uno de los remedios esenciales en la anemia, y en afecciones que tiene por causa la alteración de los glóbulos rojos de la sangre.
Usos: Anemia, bronquitis, congestión pulmonar, neumonía, fiebre, hemorragia nasal, incontinencia de orina, inflamación aguda, otitis, tendencia a las hemorragias con sangre de color rojo vivo y sarampión.

4. Kalium chloratum o Cloruro de Potasio. Es el remedio de elección para las mucosas. Es componente de casi todas las células del cuerpo y está en estrecha relación con el tejido conjuntivo. Se encuentra en los glóbulos sanguíneos, en los músculos, en las células del cerebro y en los fluidos intercelulares. Ha sido muy eficaz en las afecciones del oído.

Usos: Aftas, efectos indeseables de las vacunas, estomatitis, padecimientos de la garganta, nariz y oídos, rinitis aguda y crónica, sinusitis y problemas respiratorios.

5. Kalium phosphoricum o Fosfato de Potasio. Es el remedio para los nervios y los músculos. Se encuentra en las células cerebrales, las nerviosas y las musculares.

Usos: depresión mental, enterocolitis, cefaleas de origen nervioso, incontinencia de orina, insomnio, sonambulismo, estomatitis y úlcera estomacal.

6. Kalium sulfuricum o Sulfato de Potasio. Es el remedio para la piel. Se encuentra en las células de la epidermis y en los músculos. Acompaña al hierro en los tejidos, y ambos atraen el oxígeno.

Usos: Dermatitis, caspa, eczema, asma, indigestión, inflamación crónica de la membrana nasal, psoriasis, reumatismo y seborrea.

7. Magnesium phosphoricum o Fosfato de magnesio. Es remedio para los nervios. Se encuentra en los músculos, en los glóbulos sanguíneos, en los nervios, en el cerebro, en los huesos y en los dientes. Funciona disuelto en agua caliente. La alteración de sus moléculas causa dolor y calambres.

Usos: calambres, ciática, colecistitis, cólicos, convulsiones, mal de San Vito, embarazo, hipo, neuralgia del trigémino, palpitación espasmódica del corazón,  tic doloroso de la cara, tos ferina y trastornos menstruales.
 
8. Natrium chloratum o Cloruro de Sodio.  Es el remedio para la regulación del metabolismo hídrico. La Sal Cloruro de Sodio o sal común se encuentra presente en todos los líquidos corporales y en los tejidos. Regula la humedad que deben tener los diversos tejidos porque atrae el agua.
 
Usos: Dispepsia ácida, eczema, hipocondría, melancolía, ciertos tipos de estreñimientos,  reumatismo, rinitis crónica y la tendencia a las torceduras con facilidad.

9. Natrium phosphoricum o Fosfato de Sodio. Es el remedio para controlar la acidez del cuerpo. Es un componente de los glóbulos sanguíneos, de los músculos de las células nerviosas y cerebrales así como de los líquidos de los tejidos. Crea agua en el organismo ya que descompone el ácido láctico en ácido carbónico y agua; eliminándose el ácido carbónico a través del aparato respiratorio. Por eso está indicada esta sal en los casos de deshidratación y de exceso de ácido láctico. Es eficaz en las afecciones de los huesos y de las glándulas.
 
Usos: Acidez estomacal, cólicos gástricos e intestinales, diarrea, eructos acompañados de acidez, espasmos causados por la acidez estomacal, estados febriles con una transpiración de olor ácida, parásitos intestinales y reumatismo.

10. Natrium sulfuricum o Sulfato de Sodio. Es el remedio encargado de la depuración. Tiene la propiedad de eliminar rápidamente de los tejidos los líquidos sobrantes actuando como un depurativo. Esta sal no se encuentra en las células, sino en los fluidos intercelulares y promueve la división de las células, aumentando su número. Es regulador de los procesos hepáticos.

Usos: Bronquitis, colecistitis, congestión hepática y pulmonar, conmoción cerebral, diarrea, fiebre intermitente, inflamación de las vías biliares, inflamaciones y panadizos, paludismo, reumatismo, tumores benignos en el ano, uretritis crónica y  verrugas.
 
11. Silicea o Ácido Silícico. Es el remedio que sirve como estabilizador y forma parte del tejido conjuntivo, de la epidermis, de las mucosas, del pelo, de los nervios y especialmente en los huesos y en los dientes. Cura las afecciones crónicas relacionadas con el reumatismo y la gota, facilitando la expulsión de los uratos. Es un remedio muy usado para el excesivo sudor de los pies, sea fétido o no, y para las malas consecuencias de la supresión de éste.

Usos: Abscesos, fístulas del canal lagrimal, adenopatía, amigdalitis, anemia, bronquitis crónica, bulimia, cáncer, cefalalgia, cólera infantil, dentición y dismenorrea. También se utiliza en  furunculosis, panadizos, incontinencia de orina, neurastenia, orzuelo, otitis, periostitis, piorrea, problemas del crecimiento, propensión a la supuración y raquitismo.

12. Calcium sulfuricum o Sulfato de Calcio. Es el remedio para la regeneración. Se encuentra en la vesícula, en el hígado y en el tejido conectivo. Debe aplicarse en las supuraciones crónicas, sobre todo cuando la parte afectada supura como en las ulceraciones de las membranas mucosas, en las exudaciones purulentas de los sacos serosos, en las úlceras de la córnea, o en la tuberculosis de los intestinos, etc.

Usos: Enfermedades eruptivas, estados catarrales crónicos con pus, forúnculos, pus amarillo, denso y espeso, mezclado con sangre a veces. Supuración de la piel, trastornos pulmonares crónicos y úlceras.


Durante mucho tiempo el médico estuvo preocupado por la sal número 12 (sulfuro de calcio), hasta que decidió que no debía formar parte de su farmacopea ya que otras sales servían para ese mismo uso. No obstante, sus sucesores la reintrodujeron de nuevo cuando descubrieron su eficacia para tratar la ulceración, el reumatismo, la inflamación de los ganglios linfáticos y los trastornos del hígado.

Estos principios se han ido ampliando con la contribución de la biología, la medicina, la fisiología y sobre todo la química. Actualmente, forman parte integrante de la bioquímica concebida como la disciplina que se ocupa de las leyes naturales que rigen la vida según las cuales cualquier manifestación de vida y, por consiguiente, toda enfermedad, está íntimamente relacionada con los cambios específicos que se producen dentro y fuera de la célula.
Año 4 / Número 19
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