La bilis contiene sales biliares, electrolitos, agua, calcio y pigmentos biliares. Las sales biliares aumentan la solubilidad del colesterol, de las grasas y de las vitaminas liposolubles para facilitar su absorción por el intestino. Y los pigmentos biliares permiten la eliminación de ciertos productos de desecho, del exceso de colesterol, y contribuye a la digestión y a la absorción de las grasas. Cuando la bilis se vuelve demasiado espesa se pueden formar arenillas o cálculos. Los cálculos pueden ser de colesterol (80%) o de pigmentos.
La presencia de cálculos en la vesícula biliar se conoce como litiasis biliar, y es un trastorno frecuente de buen pronóstico, que afecta sobretodo a mujeres de mediana edad.
Caso clínico:
Mujer de 42 años que refiere molestias en la boca del estomago y en hipocondrio derecho (debajo de las costillas), que se irradian hacia la espalda, debajo del omoplato derecho. Se acompaña de nauseas, hábito intestinal alterado con heces de consistencia cremosa, de color pálido y estrechas en forma de lápiz. Acidez y gases abundantes que aparecen durante las comidas. Ocasionalmente, dolor en la zona lumbar como pinchazos continuos que no mejoran con la posición. Migraña localizada en la sien derecha y encima del ojo derecho y que empeora cuando come queso o comidas muy grasas. Presenta antes de las reglas, irritabilidad y antojo de chocolate y pepinillos en vinagre.
La paciente nos comenta que todo comenzó a raíz de un disgusto que le mantiene la cabeza siempre en alerta y dándole vueltas al problema.
En medicina psicosomática la vesícula biliar es la caja de las emociones. Y una persona con un pensamiento obsesivo, circular por una preocupación que no consigue superar puede favorecer que la bilis gire y gire lentamente dentro de la vesícula y vaya cubriendo con finas capas las arenillas que poco a poco se van aumentando de tamaño hasta convertirse en cálculos. Por otra parte, el pensamiento circular, obsesivo suele coincidir con la presencia de verrugas, quistes, etc en diferentes partes del cuerpo.
Antecedentes
Amigdalitis crónica, siendo operada a los 5 años
Intolerancia a la lactosa desde niña
Apendicetomía de los 17 años
Parches de estrógenos durante casi 10 años
Exploración física
Distensión abdominal con gases abundantes, sensibilidad a la palpación con un signo de Murphy positivo. Las cicatrices de la cesárea y la apendicetomía son sensibles a la palpación.
Diagnóstico
Mediante la Electroacupuntura de Voll, confirmamos las cicatrices como focos interferentes y vemos afectados a nivel energético, el meridiano de Vesícula biliar y el meridiano de riñón.
Solicitamos una ecografía abdominal y una analítica completa de sangre y orina. Los resultados nos informan de una vesícula multilobulada con un pequeño acodamiento en la punta, un cálculo de gran tamaño y posiblemente de carbonato de calcio, alojado en el infundíbulo (en la punta de la vesícula). Y pequeñas calcificaciones en ambos riñones y 2 quistes en el riñón derecho. Y en el análisis de orina, sedimento rojizo abundante.
Tratamiento
Planteamos un tratamiento de drenaje y limpieza hepatovesicular y renal mediante medicamentos de medicina ortomolecular como Ergypatic, Ergydren y remedios homeopáticos como el Lycopodium, Sepia e Ignatia Amara entre otros. Las cicatrices que actuaban como focos interferentes fueron tratadas con Biorresonancia.
Normas dietéticas
Eliminamos los lácteos de la dieta y disminuimos la ingesta de alimentos ricos en grasas, frituras, salsas, cerdo, vísceras, yema de huevo, crustáceos, chocolate, embutidos, nata, mantequilla…etc. Así como los alimentos que producen flatulencia, como legumbres, frutos secos, coles entre otros. Recomendamos aumentar la fibra en la dieta diaria con arroz integral, pasta integral, frutas y verduras. Beber agua, pero ¡atención!, no abusar de las aguas minerales. Cuando existen cálculos de calcio, vigilar también el consumo de sal ya que ésta induce al cuerpo a desprenderse de calcio.
¿Por qué en algunas personas se forman las piedras en la vesícula?
Parece ser que hay unos rasgos generales de personalidad que facilitan la aparición de piedras en la vesícula, como los pensamientos obsesivos. Ya Hipócrates entre los siglos III y IV a de C, se dio cuenta que había relación entre del estado de ánimo con algunas características de personalidad y la aparición de litiasis biliar. Y curiosamente relacionaba la tristeza, depresión y abatimiento con una bilis espesa de color más oscuro. Tanto es así, que la relación de ánimo deprimido, la tristeza y la bilis espesa, se llamó melancolía, que etimológicamente significa bilis negra.
Para que se produzca una piedra en la vesícula, la bilis se ha de hacer más espesa, y la circulación biliar enlentecerse, aunque también influyen otros factores como la alimentación y ciertos rasgos de personalidad. Son personas que les gusta tener todo controlado, tienden a pensamientos obsesivos, son ordenadas y con una cierta rigidez. Esa rigidez en el carácter se manifiesta en todos los sectores de su organismo.
Estas personas suelen tener miedo al descontrol y son en el fondo, personas inseguras, tensas, un poco hipocondríacas y temerosas. En muchos aspectos estos pacientes “retienen”, y no solamente a nivel físico como al retener la bilis o en el estreñimiento, sino al intentar retener emociones e incluso son madres muy protectoras que intentan retener a sus hijos.
La primavera y el otoño son las estaciones que más afectan a esta personalidad melancólica