¿Qué es la edad biológica?
Tener una edad avanzada no tiene por qué ser sinónimo de enfermedad; actualmente está comprobado que estamos preparados para vivir al menos 100 años, pero el ir envejeciendo con facultades físicas y psíquicas conservadas depende de la vida que hallamos llevado. Una alimentación adecuada, la practica de ejercicio físico, el control del estrés y el evitar hábitos inadecuados como el tabaquismo, nos hará llegar a esta etapa de la vida con mejores expectativas.
Estos hábitos pueden corregirse desde la medicina antienvejecimiento, al igual que puede reponerse el equilibrio interno perdido en lo referente a oligoelementos, minerales y hormonas. Los cambios propios del envejecimiento ocurren desde tres perspectivas: biológica, psíquica y social.
a) En la esfera biológica
Pérdida de fuerza y de masa muscular. Atrofia de órganos y tejidos.
Disminución de la capacidad vital y de la capacidad de oxígeno.
Disminución del rendimiento cardíaco.
Disminución de la lucidez mental, memoria y capacidad de concentración.
Disminución de los niveles en sangre de hormonas, vitaminas y minerales.
Disminución de la libido.
Mayor susceptibilidad a enfermedades como cáncer, infecciones, enfermedades autoinmunes y degenerativas.
b) A nivel psíquico
Época de muchos cambios y el paso por diferentes etapas que afectan a las relaciones familiares donde los hijos no viven en casa, aparecen los nietos, se pueden producir pérdidas de seres queridos y la conciencia de que la muerte está cerca empieza a rondar por la cabeza. Todo ello puede dar lugar a una gran tensión emocional y también a sentimiento de soledad.
c) A nivel Social
Se necesitaría una concienciación de la población, sobre todo en la cultura occidental, que supiera dar valor a las personas mayores por sus conocimientos, por su experiencia de vida y su sabiduría. Una persona jubilada, no activa profesionalmente, puede seguir siendo muy útil y sería labor de todos el aprovechar esta riqueza personal y espiritual de la persona.
¿Por qué envejecemos?
Existen distintas teorías sobre las causas del envejecimiento, aunque en realidad todas guardan relación; en la actualidad se considera que el envejecimiento se inicia por un proceso íntimamente ligado a la acción de los radicales libres o más exactamente al desequilibrio entre su acción y la capacidad de neutralización del organismo.
Los radicales libres se forman tanto dentro del organismo como fuera del mismo (ambiente); así las radiaciones electromagnéticas, los virus, las drogas, el tabaco, algunos medicamentos, el estrés físico y mental y la comida basura son elementos oxidantes. Por otro lado, el organismo genera compuestos destinados a contrarrestar los efectos de los radicales libres denominados antioxidantes que también pueden ser endógenos y exógenos.
Otra teoría basada en causas genéticas del envejecimiento. Científicos del instituto alemán Max Planck han identificado por primera vez un grupo de proteínas que permiten conocer la verdadera edad biológica de un individuo. Se trata de moléculas que se liberan cuando los extremos de los cromosomas (telómeros) se acortan, un fenómeno que según se ha demostrado está ligado al envejecimiento. Esas mismas proteínas aparecen también cuando el ADN de las células sufre algún tipo de daño. Podemos decir que en la longevidad los factores genéticos son responsables en un 25%, mientras que el resto (el 75%) se debe a factores ambientales, hábitos y estilo de vida que sí son modificables.
Terapia y medicina anti-envejecimiento
Nuestra esperanza de vida es cada vez mayor. Pero no sólo se trata de añadir años a la vida, sino de sumar calidad de vida a esos años.
La lectura que se extrae de esta evidencia es que es posible intervenir en el modo de cómo envejecemos, ya que en gran medida, este proceso depende de circunstancias externas que podemos controlar. No es medicina geriátrica ya que ha de comenzar a aplicarse a personas de mediana edad.
Para modificar estos factores nace la medicina Anti-aging cuyo objetivo es retrasar la edad biológica en relación a la edad cronológica corrigiendo los desequilibrios encontrados y proponiendo un plan de vida que evite el envejecimiento prematuro.
1. Control del estrés. Lo conseguimos mediante el aprendizaje de técnicas de autocontrol y relajación, una vez detectados los conflictos existentes tanto a nivel personal, laboral como familiar. Está demostrada la influencia negativa que tiene el estrés en el envejecimiento y la importancia que tiene un enfoque vitalista y optimista de la vida en todos sus aspectos. Todo ello enfocado a conseguir un estado interno de positividad, humor y deseos de vivir.
2. Cambios en la alimentación y estilo de vida. Alimentación: diseñando un plan de alimentación personalizado encaminado a corregir los posibles desequilibrios existentes en la dieta, aportando los antioxidantes necesarios a través de alimentos ricos en ellos. Eliminar las sustancias tóxicas como el tabaco, le alcohol, la comida basura y los fármacos innecesarios. Estimular la actividad intelectual mediante la lectura y el ocio. Procurar un sueño de 7- 8 horas diarias.
3. Actividad física diaria, moderada y adaptada a cada persona. Hay muchos estudios que confirman los beneficios del ejercicio físico sobre la longevidad y las expectativas de calidad de vida. Entre sus efectos positivos destacamos que disminuye la ansiedad, la tensión arterial, mejora los niveles de glucosa y colesterol, reduce el riesgo de trombosis entre otros efectos, así como también aumenta los niveles hormonales. Asimismo mejora la ventilación pulmonar y la capacidad física.
4. Tratamiento de apoyo personalizado para cada persona, actuando sobre todo, los factores implicados. Sus objetivos son:
Estimular la inmunidad.
Compensar los déficit de antioxidantes.
Restaurar el balance hormonal.
Mayor vitalidad y energía.
Mejor resistencia a las infecciones.
Mejora en la capacidad de concentración, memoria y rendimiento intelectual.
Mejor calidad del sueño.
Aumento de la masa ósea y muscular mediante un plan de ejercicio personalizado.
Mejoría de la libido.
Y el disminuir la probabilidad de aparición de procesos como el cáncer o el
alzheimer.
En definitiva la medicina antienvejecimiento apoyada en la medicina biológica propugna un enfoque activo y operativo que nos permita no sólo aumentar nuestra esperanza de vida sino también sumar calidad de vida y salud a esos años.