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Año 6 / Número 31
 
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SEXUALIDAD
Sexo, Salud y Complementos Naturales



El funcionamiento sexual es un proceso natural que está unido a nuestra manera de ser, se adapta a la edad, a los estados de ánimo y es de gran importancia para la salud integral de la persona. Es fácil deducir que al ser un hecho fisiológico no es necesario prestar atención para que se desarrolle; sin embargo, a lo largo de la vida es posible experimentar algún tipo de dificultad a la hora de participar en las relaciones sexuales tal y como se desea, ya que éstas están muy influidas por factores sociales, efectivos y emocionales.

 

Circunstancias estresantes relacionadas con el trabajo, el cuidado de los hijos o el acelerado ritmo de vida influyen de forma importante en la vida sexual de las parejas. Otro aspecto a tener en cuenta es la calidad de las relaciones sexuales que puede verse afectada por acontecimientos y vivencias que surgen en el contexto de una relación de pareja; al igual que los problemas que surgen a nivel sexual podrán repercutir negativamente en la relación de pareja. Es evidente, por lo tanto, que el sentimiento de complicidad en una pareja fortalecerá la unión e influirá positivamente en la vida sexual.

 

No debemos olvidar que existen otros factores que pueden afectar el funcionamiento sexual como son:

-         cambios fisiológicos propios de la edad (desde el inicio de la pubertad hasta el final de la vida, las mujeres y los hombres pueden experimentar una marcada variabilidad en la intensidad del deseo y la respuesta sexual  ya que estos dos conceptos están muy relacionados con los cambios hormonales y fisiológicos que ocurren a lo largo de la vida);

-          la ingesta de determinados medicamentos y otras sustancias (inhibidores de la MAO, antihipertensivos, cimetidinas, antidepresivos, sedantes, ansiolíticos, anfetaminas, antiandrógenos, metadona, heroína, alcohol, tabaco...);

-          problemas de salud (trastornos vasculares, endocrinos, neurológicos, los procedimientos quirúrgicos en genitales, el recto o la vejiga, el estado de ansiedad  o de estrés).

 

Los trastornos en nuestras relaciones se pueden clasificar según la fase en la respuesta sexual que se presente, en tres categorías:

 

  1. Trastorno del deseo:

 

Es la fase en que se experimentan sensaciones que impulsan a buscar relaciones o mostrarse receptivo a ellas. Cuando hay un trastorno del deseo sexual, hay un nivel bajo de apetencia o de interés sexual para iniciar la relación. Se estima que el 40% de la población general presenta este trastorno en algún momento de su vida, siendo más frecuente en las mujeres.

 

Estos trastornos pueden deberse a una disminución en el nivel normal de estrógenos (en las mujeres) o de testosterona (en hombres y mujeres) que son las hormonas implicadas en la aparición del deseo sexual y en cuya producción tiene relación una parte delicada de cerebro, la llamada zona límbica, en estrecha vinculación con la zona hipotalámica, sin olvidarnos que no sólo los testículos y los ovarios intervienen en la producción de hormonas sexuales, sino también las glándulas suprarrenales ubicadas sobre ambos riñones.

 

Otras causas implicadas en la disminución de la líbido o deseo pueden estar relacionadas con la edad, la fatiga, el embarazo, el consumo de algunos medicamentos, depresiones, fatiga y el estrés. La disminución del deseo puede estar asociada con otras disfunciones sexuales y algunas veces puede originarse por éstas. Por ejemplo,  la mujer que presente dolor durante el acto sexual o el hombre que tenga problemas de erección, pueden perder interés por la relación sexual ya que lo asocian a un fracaso o una actividad no placentera.

 

  1. Trastorno de la excitación

 

Es la fase donde se presentan importantes cambios fisiológicos que conducen a la dilatación de los vasos sanguíneos de los genitales provocando una inundación de los tejidos cavernosos que originan la erección del pene en el hombre y la dilatación del clítoris en la mujer.

 

La disfunción eréctil (impotencia) se define como la incapacidad para conseguir y mantener la erección del pene que permita una relación sexual satisfactoria. El mecanismo responsable es un sencillo fenómeno hemodinámico que se produce en forma refleja y que necesita de un gran número de estructuras que funcionen correctamente. Durante es estado de flacidez las arterias y el músculo liso del pene se encuentran contraídos por lo que el flujo sanguíneo es mínimo. Pero, ante un estímulo sexual las terminaciones nerviosas del pene y del endotelio vascular son capaces de liberar unas sustancias que relajan el músculo peniano y permiten que los vasos sanguíneos se dilaten para que pueda entran la sangre en mayor cantidad hasta conseguir la erección.

 

En la mayoría de los casos, las alteraciones en la erección tienen un origen orgánico, es decir, alteraciones físicas a consecuencia de un mal funcionamiento del sistema nervioso o de los vasos sanguíneos que controlan el flujo de sangre al pene. Entre los factores de riesgo que predisponen a padecer esta disfunción sexual están las hiperlipidemias, la diabetes, el tabaco, la tensión arterial, la insuficiencia renal o el consumo de ciertos medicamentos, existiendo un porcentaje alto de casos donde la impotencia se debe a factores psicológicos.

 

En la mujer, la respuesta sexual está muy relacionada con los cambios hormonales; con el paso de los años disminuyen los niveles hormonales y son los estrógenos los que regulan a través de una enzima que es la responsable de la producción de óxido nítrico que modula el tono y la relajación del músculo liso vaginal y clitoriano. A su vez, permite la dilatación de los vasos sanguíneos en los órganos sexuales favoreciendo el adecuado flujo de sangre que mantiene la excitación sexual. Al disminuir los estrógenos, la irrigación sanguínea de los órganos sexuales es insuficiente por lo que las paredes vaginales se vuelven menos elásticas y más delgadas, la vagina se vuelve más pequeña y las secreciones son escasas, lo que dificultad la relación sexual e incluso puede originar molestias físicas como dolor y vaginismo.

 

  1. Trastornos del orgasmo

 

Es el punto culminante del placer producido por la liberación de la tensión acumulada. Los trastornos a este nivel se refieren a al retraso o ausencia del orgasmo después de una fase de excitación. Se estima que lo padecen más las mujeres que los hombres y, en este último, los principales problemas en referencia al orgasmo es la inhibición del mismo y la eyaculación precoz.

 

 

Complementos naturales y nutrientes

 

La armonía física y emocional, sin olvidarnos de la cercanía con la pareja, son los pilares básicos para disfrutar de una vida sexual plena y saludable. Cuando existan dificultades durante cualquier etapa de la respuesta sexual que impida al individuo o a la pareja el disfrute de la actividad sexual; además de reforzar nuestra dieta con nutrientes específicos; existen complementos que se comportan como eficaces alternativas para controlar estas situaciones y con comprobada efectividad, sin necesidad de recurrir a medicamentos que tienen importantes efectos secundarios y además tan sólo esta dirigida a los hombres.

 

Existen determinados complementos naturales que contribuyen a incrementar tanto en hombres como en mujeres la vitalidad y energía necesaria para una reilación plena y satisfactoria como el regaliz, la canela, el romero, el ginseng, la maca, astrágalos y azufaifa y otras plantas utilizadas en la medicinal tradicional china que se comportan como tónicos capaces de despertar el deseo sexual y mejorar la circulación en la zona genital.

 

También existen algunos nutrientes que a demás de aumentar el deseo también favorecen  la erección, retardan la eyaculación y contribuyen a mejorar la vascularización de los órganos genitales. No hay que olvidar  que una correcta alimentación es la llave de una buena salud y esto significa también salud sexual.

 

 

Autor:    Mº Jesús Vázquez Golán| Farmacéutica. HERBOLARIOS HERBOSANA
Año 4 / Número 22
Pág. 8
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